OXFORD, Reino Unido.- El hambre provocada por la pandemia de covid-19 podría llegar a matar más que el propio virus en los próximos meses. Según las estimaciones de la organización Oxfam, hasta 12.000 personas podrían morir al día por esta causa a finales de año.
“La covid-19 es la gota que ha colmado el vaso para millones de personas que ya tenían que hacer frente a los efectos de los conflictos, el cambio climático y la desigualdad, y a un sistema alimentario disfuncional que ha empobrecido a millones de productores de alimentos y de trabajadores de ese sector”, subrayó el director ejecutivo interino de Oxfam, Chema Vera.
Oxfam es una confederación de organizaciones no gubernamentales, nacida en Oxford, Inglaterra, que realiza labores humanitarias en 90 países y se enfoca en acciones contra el hambre y la desigualdad.
Mientras tanto, “ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas pagaron a sus accionistas dividendos por valor de 18.000 millones de dólares desde enero”, dijo Vera, en la presentación del informe “El virus del hambre”, elaborado por Oxfam. “Esa cifra es 10 veces superior a lo que Naciones Unidas pide para evitar que la gente siga pasando hambre”, alertó.
“Los gobiernos tienen que contener la propagación de esta enfermedad mortal, pero es igual de importante que adopten medidas para evitar que las consecuencias socioeconómicas de la pandemia maten de hambre a tantas personas como la propia enfermedad, o incluso a más”.
Según estima el Programa Mundial de Alimentos, 121 millones de personas más podrían acabar al borde de la hambruna a fin de este año por el impacto socioeconómico de la pandemia.
Sobre esa premisa, Oxfam analiza los 10 “puntos críticos del hambre” del mundo: Venezuela y Sudán del Sur, donde la crisis alimentaria era grave antes de la pandemia, y también de “nuevos epicentros” en países de renta media, como India, Sudáfrica y Brasil, en los que millones de personas que tenían dificultades para sobrevivir están ahora en una situación límite.
En el caso de Brasil, millones de trabajadores pobres que apenas disponían de ahorros o prestaciones sociales han perdido sus ingresos por el confinamiento. A esto se suma, según la ONG, que hasta fines de junio, se había distribuido sólo un 10% de las ayudas económicas comprometidas por el gobierno de Jair Bolsonaro, que favoreció a las grandes empresas, en lugar de a trabajadores y PYMES.
En la India, las restricciones de viaje impidieron que los agricultores contraten a jornaleros migrantes, esenciales en época de recolección. Por ello, la mayoría tuvo que dejar sus cosechas pudriéndose en los campos. Los comerciantes tampoco pudieron ir a recoger productos forestales cultivados por comunidades tribales, lo cual privó a 100 millones de personas de su principal fuente anual de ingresos.
La ONG alertó, además, que las mujeres y las familias encabezadas por mujeres tienen más probabilidades de pasar hambre, a pesar de que desempeñan un papel fundamental como productoras de alimentos y trabajadoras del sector agrícola.
Las mujeres ya eran vulnerables debido a la discriminación sistémica que sufren, lo que hace que tengan menos ingresos y posean menos bienes que los hombres. Además, las mujeres son la mayoría de la mano de obra en el sector informal y se ven afectadas por el drástico incremento del trabajo de cuidados no remunerado a causa del cierre de escuelas y de la enfermedad de sus familiares.
“Los gobiernos pueden salvar vidas financiando el llamamiento humanitario de Naciones Unidas para la covid-19, garantizando que la asistencia humanitaria llegue a quienes más la necesitan y cancelando los pagos de deuda de los países en desarrollo, para así liberar fondos que permitan financiar los sistemas de protección social y de atención de salud de esos países”, dijo Vera.
Igualmente, ha sostenido, para acabar con “esta crisis de hambre, los gobiernos también deben construir sistemas alimentarios más justos, sólidos y sostenibles, que antepongan los intereses de los productores de alimentos y de los trabajadores agrícolas a los beneficios de las grandes empresas de alimentación y agronegocios”. (DPA)